No pido que confíes en los árboles, que cuentan sus secretos al aire. No pido que confíes en las flores, que le cuentan sus secretos a la tierra. No pido que confíes en las estrella, que le cuentas sus secretos la Luna.
Pero pido que confíes en mi, que te doy mi corazón y mis suspiros. Que te cuento cada latido, cada escape de mi alma...
Aunque ya sé, y tendré que aceptar que ni tu sombra sabe donde están tus pensamientos.