La noche era fría. Tan fría que cuando salí a la calle se me paralizaron los dedos. Tan fría que todo parecía congelado, congelado en el tiempo... El aire se me metía por el pelo y me helaba las orejas.
El sol aun no iluminaba del todo el cielo, era muy temprano. Pero necesitaba salir y despejar mi mente.
Esa noche no había dormido nada con esos malditos sueños... Sueños en los que aparecía ella enganchada a el, y yo gritaba y corría pero nadie me oía, y no llegaba a ningún lado. Sueños en los que el desaparecía sin llevarme con el. Sueños en los que no me veía nadie, invisible para los demás e impotente para mi misma.
Mis sueños me traicionan, y no puedo escapar de ellos. ¿No se supone que los sueños son bonitos? ¿No se supone que los sueños son para escapar de la realidad? Mis sueños me atrapan en ella y me la muestran en su lado mas vil.
Y mi realidad no va mas allá de sueños perdidos...