Te siento tan cerca y a veces tan lejos. No sé que quieres de mi, ni lo que yo quiero de ti.
Entre tus brazos me siento bien, protegida, querida, pero en cuanto me sueltas pareces un desconocido.
Dime, ¿a qué juegas? ¿eres así realmente?
Me duele, me duele mucho. Me creastes nuevas ilusiones y ahora ya ni tengo razones para seguir creyendo en ellas.