Si comienzo a recordar me vienen a la mente mil motivos por los que correr a tus brazos: tus besos, tus abrazos, tus conocimientos para crujirme la espalda, tu lunar en el cuello, tu hueco en la mandíbula, tu mano, tus piernas, tu culo, tu ropa, tus videojuegos, tu inteligencia, tus tonterías tus ñoñerias, tus ganas de tenerme, tu intimidad, tus ojos, tu olor...
Pero si comienzo a recordar también tienes motivos para asustarte: tu cabezonería, tu falta de expresión, tu complejidad, tu dependencia, tus rarezas, tu saliva, tu sensibilidad, tu necesidad física, tu a veces inmadurez y sobre todo esa estúpida adicción que tienes por ella...
Creo que valorando unas y otras, si tienes motivos por los que tener miedo. De hecho, esta balanza es la que me sirvió para recordar que eras quizás mal novio y por la que huí.
También es esta balanza la que hoy, recordando esa frase que tengo de título y que tu escribiste, me ha hecho replantearme mi decisión de marcharme con un "espero que te vaya bien" como final.
Nos dicen que la vida hay que vivirla y eso me lleva a dos pensamientos:
1- La vida hay que improvisarla, tenemos que progresar y seguir adelante, vivir cosas nuevas por lo que me sobras, me estorbas, déjame pasar que quiero avanzar.
2- La vida es corta, hay que hacer todo lo posible para disfrutar el tiempo que nos ha sido concedido. Además, no sabemos cuanto queda así que como hay que vivir cada minuto como si fuese el último, quiero pasarlo a tu lado que sé que es una manera fácil de ser feliz.
Nunca me gustó lo fácil, pero no se me da bien improvisar.