Te me clavas en el pecho, tan fuerte como al principio. Ojalá fuese el mismo sentimiento, pero no puedo mentirte... Tu que quizás me conociste como pocos, que me abrazaste como nadie, que me besaste mil y una veces, que me hiciste el amor de verdad. Mi pequeño tan grande y tan inocente. Mi pequeño tan tonto, y tan poco valiente... Mi pequeño que te me haces enorme al aparecer entre mi mente. Que por muchos recuerdos que mi cerebro aumente no hay ahora mismo nada mas fuerte que tu. Con tu piel siempre morena, ese lunar prohibido, la barba tan sonora, la sonrisa tan hermosa...
Te pediré perdón una y mil veces. Me olvidaré de ti y de nosotros a ratos, nos recordaré en otros momentos. En los de debilidad que siempre son los que te matan, porque me mataste y me diste vida, porque te reviví y te destrocé.
Dame algo para pensar que no fue todo culpa mía, un solo motivo por el que empezar a odiarte, una esquinita del mantel para mandar toda la vajilla a la mierda.