domingo, 22 de abril de 2018
Le sonrío al suelo.
De la melancolía serán culpa estas palabras que no saben, como siempre, cómo empezar. Si por la mirada que me apuñala en la distancia, por un pañuelo que anda orgulloso o si por una voz ronca que no me deja pensar. A todos esos inicios les sonrío porque comparten de un modo u otro el mismo sentido. No puedo evitarlo, los busco a lo lejos y siempre encuentro uno de ellos, siempre hermoso por muy raro que sea. Ahí va. Una melancolía de paso firme, cabeza alta, gesto serio y tono elevado. Una melancolía bien bonita a la luz de la luna en una noche oscura y suave: los gritos no cesan a mi alrededor y yo me siento tan aislada en mi escena interior... No puedo evitarlo, se me escapa un gesto resignado de cariño y un pequeño "hubiese sido" a la vez que mi decisión sale a flote. No puedo evitarlo, he de ser fuerte por mí y quizá por.