viernes, 21 de octubre de 2022

Uno, dos, tres... Cinco, seis, siete...

 Uno, dos, tres...


Se ha creado una franja en mi cintura

con el nombre de una mano

para que al firar con la música

pueda pasar por un camino conocido.


Cinco, seis, siete...


El sudor de alguien a quien no conozco

me impregna las manos, y por hende, la cara.

Mi olor ha pasado a ser parte de la composición

de todos los sudores de la sala.


Uno, dos, tres...


Los pies se me traban entre tanto paso

unos brazos cualquiera me mantienen en equilibrio

no puedo más que reirme mientras intento

retomar el ritmo.


Cinco, seis, siete...


Si me lo propongo puedo conseguir 

que mis latidos se acompasen con la salsa que está sonando.

La cadera adquiere cualidades de péndulo

creo que podría convertirme ahora mismo en gelatina.


Uno, dos, tres...


La cercanía física y el contacto

sin importar la identidad.

Solo que mi cuerpo sea capaz

de entender las instrucciones de sus manos.


Cinco, seis, siete...


Si llega el apocalipsis, ojalá me cuentre bailando.