He decidido retroceder dos pasos respecto a mi posición normal.
Sientiendo el vértigo de caminar de espaldas, he continuado esos dos pasos sin titubear.
Una vez bien dispuesta, segura del retroceso y disfrutando la nueva perspectiva, me he lanzado hacia otro paso, qu eno he podido dar.
Existe una pared mullida que me lo impide.
Cierro los ojos, y me dejo caer hacia atrás para explorar.
La resistencia del muro me sostiene dulce.
Noto una palmada en la cabeza, besos en la mejilla, una mano pesada en el hombro, abrazos de todos los tamaños, dedos apretando mis caderas y un buen suelo para descansar mis piernas.
He decidido retroceder dos pasos respecto a mi posición normal.
Sintiendo el sostén, mi pecho se permite inundarse de nuevas sensaciones.
Vuelvo a amar sin condiciones a todo aquel que me rodea.
Vuelvo a escribir,