lunes, 13 de mayo de 2019

Puta memoria.

Los fuegos artificiales de Sevilla me traen la nostalgia, pero desde el puente que los veo no llevan música y a mi pecho le falta un 'algo' para completar la sensación.
Desde esta orilla las luces retumban, me abrazo yo sola escondiendo cualquier atisbo de oscuridad, pues con tanta explosión de color en el cielo, ¿quién se quiere permitir llorar? Así que cojo la pena, la empaqueto y la saco en forma de sonrisa de ojos tristes. La de veces que he pensado en alguien con el espectáculo pirotécnico en las fiestas de mi pueblo. La de veces que he deseado que cierta persona estuviese al lado para abrazarla, y no clavarme a mí misma suavemente las uñas en los costados. La de veces que una lágrima sigilosa se ha asomado, y viendo que todos tenían su atención en otra diana, ha caído reflejando la explosión lejana. 

Los fuegos artificiales de Sevilla, por primera vez que los veo, me han sacado la sonrisa de niña emocionada que siempre llevo dentro. También han sacado más recuerdos de los que recordaba, tirándomelos a la cara en el silencio mental que me creaba entre tanto nervio, ruido, movimiento. ¿Dónde se quedan todos esos pensamientos de amor regalados? ¿Por qué se van sus dueños? Al menos yo los tengo muy vivos en el pecho y puedo enumerarlos, aunque me falten dedos:

1 La timidez del primer beso.
2 Un físico poeta, mi primer amor, el que me enseñó a odiar los celos.
3 Más tarde un chico que me recogió mil veces en coche mientras que con la mirada prometía que me llevaría a cualquier parte.
4 La primera chica.
5 La segunda chica, bióloga y filósofa, desastre contagioso.
6 Mi primer amigo psicólogo, encargado de recordarme que ellos también pueden estar locos.
7 Un ukelelista cuentacuentos, experto en mi cuerpo.
8 También dos lunares y muchos calimochos.
9 otra chica, unos rizos pelirrojos que aunque aun me enervan me calman cualquier viento con su sonrisa.
10 Otro físico más en mi historia, esta vez enseñándome que se puede querer de manera tranquila.
11 Una guitarra divina, que por suerte acompaña a mis palabras y a mi ciencia, cuidando mis dos caras.
12 Sus lunares.
13 La luna cada día.
14 Cinco personas en Murcia sintiéndose una.
15 Cualquier idioma con toque gaditano.

Y aquí estamos, todos, recordando. Que a quien se ama no se le olvida. Que los fuegos artificiales siempre me hacen repasar mis días . Y que si no se olvida, es porque con ellos has sentido que se te escapa de las manos la vida.