sábado, 27 de octubre de 2012

Viviendo.

La vida cuesta lo que tu quieras darle como valor, y yo hoy le doy poco.
No quiero que me salgan caros los desengaños, he tenido muchos y me voy quedando pobre... Mi corazón viste con guantes rajados y unas zapatillas gastadas.
Y sin embargo, has aparecido tu, un día cualquiera por la noche, una tarde cualquiera hablando, una simple mañana pensando... Apareciste y me alumbraste un poco este callejón oscuro.