Eres tú, maldita, la que me hace cambiar como una veleta.
Eres tú, odiosa, la que un día me asalta en cualquier sitio, y si no dispongo de papel y lápiz me vuelves frenética.
Eres tú, maldita, la que desaparece cuando mis ganas aparecen. Te pierdes en lo mas profundo.
Eres tú, odiosa, la que me permite imaginar cualquier cosa dentro de lo imposible.
Y soy yo, tu esclava, la que reclusa en tu cárcel sufro tus rebenques.
Inspiración, querida, pido constancia.