viernes, 30 de enero de 2015

Necesitan una hostia en la cara, no una palmadita en la espalda.

Cuando tienes las cosas tan claras es cuando te molesta que no te hagan caso. Como cuando el profesor sugiere que 2 + 2 son 4 mientras que el alumno piensa que son 6. Los odio, los odio porque no se dan cuenta de que ya he pasado por eso. En poco tiempo pero creo que lo he hecho y que con tan solo 18 años estoy preparada para ayudarlos. Quizás con una persona de 30 años con la cabeza bien puesta quede como la cría mas tonta del mundo, pero ellos son de mi escalera.
Quiero decir que los echo de menos, pero se me ha pasado el sentimentalismo. Quería escribir sobre lo mal que me siento por ellos, lo mal que me hacen sentir y lo mucho que me llenan de negro, pero... Pero no, se ha acabado, me he enfadado. Quien no hace las cosas es por que no quiere, quien no se anima es por que no tiene los cojones suficientes para hacerlo. A la vida se le echa huevos, y si soy yo la que está mal en una semana leeré esto y me recordaré algo: has caído en tus "minidepresiones" mil veces y has pensado que nunca saldrías, que el mundo se acabaría. 
¿Qué mas? ¿Como que qué mas? ¿Qué queréis? Si una persona ha estado mal y por su propio pie se ha vuelto a levantar es que lo podrá seguir haciendo. Pero atentos, aunque este texto no tenga mucho sentido y sea solo fruto de la rabia, de ahí mis frases enormemente largas, es todo lo que tengo.
Esto es lo que me recuerda lo que soy, que los quiero ayudar, que los quiero... Que quiero. Que me quiero, pero que para quererme los quiero querer a ellos antes y más de lo que me quiero a mi misma. Cuidado Raquel... Te pierdes. No quiero escribir más, se me está pasando el enfado que hace minutos era llanto. 
Ya no me importa tanto lo que seguramente mañana volverá a ver mi preocupación. ¿Por qué si tanta gente muere por sí misma tengo que morir yo también por ellos?