sábado, 7 de marzo de 2015

Quizás no.

Es divertido pensar que puedes cambiar el mundo, y más aún que hay gente que te cogerá de la mano y te acompañará en el camino. Digo divertido porque es un bonito chiste que quizás se haga realidad... O quizás no.
El aparece, como de la nada, y me marca, me marca como muchas otras personas lo han hecho antes. Me exponen sus ideas y me dicen "eres especial" con sus palabras, pero luego, cuando se les acaba lo que tienen dentro me abandonan. Ellos (porque siempre es masculino) me utilizan como su barreño. Les sirvo para vaciarse por completo de todo lo bueno y lo malo, y yo, tonta de mi, me enamoro de cada uno de esos defectos o promesas, cosas que no son para mí evidentemente, pero son cosas que me disparan sin saberlo sus bocas. Podría enamorarme 10 veces en un día si aparecen 10 nuevas personas en mi mundo, enamorarme mentalmente de todos sus aspectos. Sus ojos, su pelo, sus manos, sus bocas, sus sentimientos... Tantas cosas bellas en tanta gente que me hacen sentir escalofríos, emocionarme por las noche, alegrarme cada mañana intentando buscar sus atenciones... Es precioso saber que solo beso fisicamente a una persona (mi persona y mi corazón), pero que con mis emociones rozo los labios de todos vosotros. Me gusta miraros desde lejos, ver como os reís sin motivo o como se os frunce el gesto por dios sabe qué. Me gusta sentiros cerca cuando confiáis en mi tan ciegamente que podría haceros daño. Me gustáis, casi todos y cada uno de vosotros.

El problema reside en que soy demasiado pequeña como para recoger tantas cosas, y a veces, me desbordo y muero un poquito, aunque siempre viene alguien a salvarme, incluso yo me rescato muchas veces. Es precioso todo esto, es mágico.