martes, 5 de mayo de 2015

Noches de ira amorosa.

Se me olvida tu cara de imaginarte entre humo, mirándome con esos ojos llenos de ganas. Se me olvida porque tengo la imagen equivocada, en realidad miras a todos lados y en el recorrido estoy yo. Se me olvidó también al principio prevenirme a mi misma del posible peligro, porque tu boca tiene un veneno que provoca mi ser. Se me olvidó desconectar el lado sensible, el lado rebelde y el lado lujurioso, porque eres una chispa en una bañera de gasolina. Se me han olvidado muchas cosas, y por eso cuando las recuerdo todas de golpe duelen, porque no han podido venir suaves. Me he acordado de que eres uno más en toda mi vida, de que realmente me debo a otro pecho. Me he acordado de que tengo mis motivos en otra parte y de que tengo que volver. He caminado demasiado lejos y estoy cansada.

Pero siempre hay un problema, y siempre escribo "pero el problema". Esta vez no iba a ser menos.
Nuestro problema ahora es que no me dejas acordarme del todo, que cuando tu me tienes ganas me borras la memoria y me salgo del retorno a casa. Te resulta demasiado fácil llevarme hasta el principio, donde todo era tan bonito. Esa semana de nervios tontos, de la angustia en el estómago. Cosas que realmente hace mucho tiempo que no siento, pero que no quiero sentir ahora porque ya las sentí en su momento... Es contradictorio. Si he sentido no siento, si siento no debería haber sentido. ¿Tiene sentido todo esto?

Esta noche voy a huir, cobarde, porque he dejado una ultima frase suelta que quizás no contestes. Porque me da miedo realmente que ese quizás sea una certeza. También me dará miedo mañana al despertar mirar el móvil y no ver ninguna luz roja. Las oscuridad que me indica que he muerto un poco al empezar el día, y que todo tendrá menos gracia en el resto de la jornada.