sábado, 6 de junio de 2015

El espejo es diferente a los ojos de los demás.

Muchas veces me miro al espejo y me pongo triste. Suena a frase estúpida pero es la verdad y no creo que sea la única a la que le pasa. Me pongo triste porque veo esas espinillas, la celulitis, las ojeras demasiado grandes, el pelo despeinado, algunos centímetros de grasa donde no deberían de estar... Todas estas cosas, si se me muestran en un día de defensas bajas me puede hundir la moral realmente. ¿Por qué no soy como esas chicas perfectas? Esas que no tienen que cuidarse, que comen lo que quieren y cuando quieren. Las que no han hecho deporte en su vida y aun así parecen salidas de revistas. Esas a las que ven los chicos y se derriten...
Si todo esto me pilla en un buen día diré "Eeeh! Para el carro chica". Me acordaré de todas las veces que he escuchado a esas chicas perfectas quejarse de algo físico y me daré cuenta de que no soy la única que se ve mal. A ellas las veo como diosas, pero ellas se ven como yo me veo a mi.
Somos iguales... Esas chicas malas y guays también tienen sus miedos y sus defectos.
La cosa es que poco a poco me estoy dando cuenta de que yo soy esa "chica perfecta" en algunos aspectos para otras u otros. Yo también brillo por la calle y dejo a la gente tonta con mi sonrisa.
Pero no solo ocurre físicamente. Cuanto mas me infravaloro yo mas me sobrevaloran los demás. Soy guapa, lista, buena.
YO TAMBIÉN SOY ALGUIEN.
TODOS SOMOS ALGUIEN. Solo necesitamos que alguien nos lo diga para empezar a darnos cuenta.
(creo que no me gusta esta publicación, pero ya que está escrita...)