miércoles, 9 de septiembre de 2015

Fin de verano.

Septiembre es como el final de un beso, como el instante en el que esperas el siguiente, sin tener la certeza de que vaya a llegar.
Septiembre es el mes en el que vale ponerse melancólico, escribir y repetir su nombre, como la inicial de tu amor por cada rincón.
Septiembre, una palabra dulce para saborear, sílaba a sílaba, día a día viendo llegar a octubre inminente.
Septiembre y sus musas, tan tristes como las de los domingos, tan llenas de vida como las de los viernes.
Septiembre, como la lluvia, sabiendo que está y repitiendo que no se va.

Por eso me permito cantarle al final de verano y rogarle por un buen principio de año. Que sea lo que tenga que ser, pero dentro de lo que sea que se elija lo mejor. Septiembre, quiéreme que yo te escribo.