viernes, 11 de septiembre de 2015

Me gusta

Andar descalza es uno de los mayores placeres. También me encanta escribir en el móvil cuando tengo las uñas largas y suena ese "clac, clac, clac...". Lo mismo cuando hago sonar alguna mesa con ellas, golpeando a ritmo los dedos. Adoro cuando estoy animada corretear por casa sin pantalones, mirarme en el espejo, moverme el pelo de un lado a otro y pensar "mira que eres guapa". Le saco la lengua a mi reflejo y me voy riéndome sola. Otro vicio es reírme, sola, no me hace falta nadie. Es genial cuando estoy con alguien y me río, y me preguntan el motivo, y me río, y no contesto, y la otra persona se ríe. Joder, es maravilloso, y por mucho que escriba el verbo reír y sus conjugaciones no voy a borrar ninguno de ellos por que suene mal, porque eso es lo que me apetece.

Escuchar una canción imaginaria en mi cabeza, bailarla sin ritmo alguno, sentirme como la protagonista de la serie, morderme el labio recordando cualquier cosa y de nuevo mirarme en el espejo. El pelo hacia el otro lado, me lo peino, me lo despeino, me doy una vuelta y otra y otra y me encanta. Me encanta estar contenta y loca, me encanta querer gritar y ahogarme escribiendo porque la imaginación ha vuelto.

Me gusta pasar de todo y que me importe tanto que me duela. Me gusta sentirme libre como ahora, volar sin alas y sin querer ni levantar los pies del suelo. Me gusta haberme quedado sin palabras, porque la sensación lo puede todo.