Me gustaría decirte cada mañana al verte, justo después de besarte, que eres el mejor instante de mi día. Que el calor de tus labios me traspasa y me fluye por las venas.
Contarte que se me ha colado uno de tus besos en las costillas y cada vez que respiro se me hinca y me hace ver las estrellas. Cielo que vi mientras me acariciabas el labio después de haberme dejado tu saliva marcada. Luces que me alumbran con tus manos en mi cadera.
Sería maravilloso que supieses que me ha dolido de reírme contigo, que eres el intelecto puro, que no hay rostro más bello en el mundo y que me pasaría la vida acurrucada en tu pecho.
Esperar a que te gires para ver si me ves, porque mientras que te miro entre la gente tu sigues andando inconsciente... Nunca sabes de mi existencia. Mientras tanto por otra parte me añoras, me reprochas que no te quiera, que fui un poco piedra mientras presumía de ser de viento blando.
Es hermoso imaginar que me cuentas los lunares, que me haces gritar cada noche y desear que llegue otro día para volver a verte. Adoro perderme en el color extraño de tus ojos, tan castaño, tan azul, tan verdoso... En el color de tu barba, en el rizo de tu pelo.
Ahora todo es tan extraño que no tengo a quien escribirle, y motivo de esta falta me falta la inspiración. Me falta una boca concreta, un beso exacto, una mirada de verdad, un roce con sentido y un espíritu al que dedicarle.
Se me mezclan tantos nombres, cuerpos y palabras que entre tanta línea tonta no encuentro por donde volver a la retaguardia. Se me mezcla tanto que quiero mezclaros, haceros todo uno y haceros mi caballero andante. De los que van con caballo, lanza y escudo, de los que no dudan en rescatar a la princesa. Porque estoy un poco en apuros. Porque estoy un poco escondida. Porque estoy un poco en un castillo, y un poco inventando mi dragón. Soy yo la que echo fuego y quemo todo lo de mi alrededor, salvándome así de peligros y de amor.
Cada día uno ocupará mi mente, menos tú, que siempre estás presente. Cada día uno diferente porque lo único que quiero es un motivo para quedarme y nadie aquí me está siento constante. Por eso vuelo, me poso de rama en rama y os canto cuando me reclamais. Estaré aquí por todos y por todos moriré.