domingo, 6 de diciembre de 2015

Después de nada.

Como cuando acabas conmigo,
haciéndome terminar la velada con un largo gemido.
Y me dices que nunca estaré mas guapa
que en tu cama empapada.
Cansada, en tu pecho acostada,
contemplo cada uno de tus recovecos
que minutos atrás completaban todos mis huecos.
Tus ojos, cerrados en mi nuca
tu respiración dulce y agitada,
que el aire saliendo por tu nariz me suena mejor que tu guitarra.
Tus brazos atravesando mi espalda,
dejando claro que de tu cuerpo soy esclava,
protegiendo este pequeño trozo de alma,
que entre mis costillas a veces se escapa.