Alguien que corra por encontrarme, que se deje la imaginación en tenerme y en enseñarme los trozos de alma que le queden.
Quiero a mi compañero de viajes, al que le de igual cualquier equipaje pasado. Que solo importe lo que nos queda, todo lo esperado. Sin nada planeado, ni estrategia ni plan b por si fallamos, solo lagrimas para el día en el que nos acabemos.
Una canción compartida, que después de años suene y tiemble de abajo a arriba.