lunes, 18 de diciembre de 2017

Sacando la basura.

Que levante la mano quien se guste,
pero quien se guste de verdad.
No me vale un momento de maquillaje,
ni el primer mes de tener pareja.
Quiero a alguien que mas allá
del día a día se mire al espejo
y grite
y diga
y repita:
"¡Joder, me gusto!"

Que levante la mano quien se guste
porque yo no lo hago.
Lo he asumido y asumo que me odio un poco.
Me quiero a ratos,
me perdono a momentos,
me castigo en continuo.
¿Por qué esas ojeras?
¿Por qué esas estrías?
¿Por qué ese mal genio?
¿Por qué esa celulitis?
¿Por qué el miedo?
Yo no, yo no levanto la mano.
De momento.

Que levante la mano quien se guste
y no tenga miedo a desnudarse entero.
No hablo de ropas,
ni de censuras,
hablo de un completo.
¿Quién es capaz de mostrar más allá de los telones?
¿Quién se ríe de verdad de sus defectos?
Reírse es bueno,
pero no es real cuando lloras por dentro.
La sonrisa solo tapa las heridas,
pero no es cicatriz si no está sana.

Que levante la mano quien se atreva a defenderse,
adelante valiente, sube al escenario y empieza.
¡Me gustan mis tetas!
Son pequeñas, firmes y orgullosas,
sin miedo a no formar escote.
¡Me gustan mis tetas!
Caben en la mano, en la boca y no estorban sin ropa.
¡Me gustan mi nariz!
¡Me gustan mis hombros!
¡Me gusta mi espalda!
¡Me gustan mis manos!
¡Me gusta mi boca!
¡Me gusta mi fuerza!
¡Me pone mi iniciativa!
¡Me fascina mi sonrisa!
Pero por desgracia, no me gusto entera.

Que levante la mano alguien,
alguien que se atreva a mostrarse...