Me niego a que me consideres perfecta,
porque disto más de lo que imaginas de serlo.
Cuando me resfrío mi nariz se pone roja,
se me despelleja, me quedo ronca y sueno a abuelo.
Tengo mal humor, bastante bipolar,
soy capaz de matarte con la mirada si quiero.
Mi trasero está plagado de espinillas, cicatrices,
mil motivos para que quieras y luego te arrepientas de verlo.
Estoy un poco loca, aunque mejor digo que mucho
y así al quedarme corta no miento.
Le tengo miedo a la vida y lloro demasiado,
soy capaz de ahogarme en lágrimas y decir que me duele hasta el sonido del viento.
El tacto que tengo es inversamente proporcional a mi egoísmo:
suelto las palabras más cortantes conforme sube mi ego.
Hago rimas de mierda y me creo poeta,
me acojo a ser bohemia para tapar la depresión de mi cuento.
Mi libertad es más libre que yo,
a veces se me suelta, coge un cuchillo y me lo pone en el cuello.
Le hago caso a los instintos sin pensar en el daño,
corréis peligro sin yo quererlo a mi alrededor.
Parece ser que tengo establecida fecha de caducidad por defecto,
prometo que siempre intento no prometer amor eterno.
Este "poema" me está costando demasiado,
admitir la derrota siempre supone un terrible esfuerzo.
Además, yo aquí realmente quería decir otra cosa
pero seguramente sería demasiado intenso...
Me niego a que me consideres perfecta:
no lo soy,
no lo seré,
siempre termino huyendo,
te decepcionaré.