lunes, 17 de diciembre de 2018

Joder.

Voy a contaros la historia de cómo nos hicimos daño. Seré breve, tan solo hace falta un beso y un "te extraño". Un lanzarse a la piscina sabiendo que no hay agua para querer tocar fondo y sangrar aunque sea juntos. Porque esto ya no es dañarse, esto es suicidarse, amor mío. Esto se ha convertido en una guerra de quién acaba con su vida antes. O tu amor o el mío, sin ser delito reconocido... Un veneno que nos contagió la vida, haciéndonos vulnerables a lo que las personas llaman "enamorarse". Valiente mierda, valiente desastre... Valientes ganas de querer dejar de ser uno mismo por locura del pluralismo. ¿De qué nos ha valido un "nosotros" si en cuanto hemos dejado de compartir pronombre se nos ha contagiado el instinto de autodestruirse?