lunes, 18 de febrero de 2019

Como para no tenerte ganas.

Para qué voy a intentar decir que mis intenciones son inocentes, si no hay nada de decente en todas las cosas que se me ocurren ahora mismo hacerte. Para qué voy a mentir, voy a usar una rima muy simple pero nena, ahora solo quiero hacerte gemir. Empezar encima tuya sin ropa que tape tu hermosura, que me vuelves loca, que se me cae la baba, que la calma me la tienes rota. Pero volvemos al momento, que empezamos. Te cojo las manos, entrelazadas contra la sábana y mi boca cae en picado sobre tu boca. Un beso suave, otro tímido, otro desviado hacia la mejilla, otro en la nariz y otro directo al grano, que se nos vaya la cabeza a las dos. Preciosa, me quiero bañar en tu saliva. Pero bueno, continuamos con la indecencia de la escena y bajo rápido a la barbilla, giro de 90º y directa al cuello, con destino tu oreja. Con destino hacer tintinear tus pendientes entre mis dientes, que suenen fuerte, que le sigan tu resoplar y tus gemidos, el encorvarse de tu espalda... Joder, cómo me encantas. Ahora lo siento, pero tengo que soltarte las manos porque seguiremos bajando, cuello abajo, ya sabes hacia donde viajo...