Puedo querer a más de una persona, puedo desear a más de diez, puedo bailar con más de 20 y querer salir a gritar con más de 100. Puedo todo eso, pero no puedo pretender que ese "mas de una" sean cuatro si han de ser tres. Como tampoco puedo pretender bailar toda la noche si ya no me aguantan los pies.
Vivirlo todo está bien, pero a veces hay que ponerle un punto y aparte a ese párrafo que tanto nos cuesta acortar, para que suene bonito y exprese la idea que realmente ha de contar.