Que sí, que te tengo abandonado, lo de siempre. Pero es que a veces se me olvida que existes y tiene que pasar un tiempo para que tu te des cuenta y llames mi atención. No basta un "ey, ¿qué tal te va la vida?", sino que me hace falta un empujón fuerte acompañado de un "estúpida, date la vuelta y mira".