Me dijiste una vez que la tristeza es como una manta que te cubre, y a veces hay que dejarla ahí hasta que entras en calor y eres capaz de quitarla. Ahora hace frío, tengo las manos frías, tengo los pies fríos, tengo el pecho frío, tengo el agobio en la garganta y un grito que no puede salir porque no tiene a donde ir. Porque cómo voy a hablar de algo que no tiene más nombre que tristeza, con tristeza como causa y tristeza como consecuencia. Por el mal que sufren los que sienten demasiado y se dejan inundar con la energía del ambiente. Por el mal de quien actúa en esta vida como esponja, viviendo un momento en el que no hay abrazo que te estruje.
Me dijiste una vez que la tristeza es como una manta que te cubre, así que por hoy yo ya he terminado mi misión. Me meteré en la cama y esperaré hasta entrar en calor.