Se me deshacen las ideas. Quizás esta mañana pensé en algo que quería escribir, quizás lo tuve tan claro que pensé "bueno, después lo escribo". Pero no... Ese después se ha convertido en un nunca porque quizás no era tan claro el claro que creí. Con esto me vengo a referir a que se me derrite el cerebro. Quizás, y repetiré muchos quizás por no asegurar nada, no de manera física, pues si fuese así hubiese muerto rápidamente, pero lo está haciendo de alguna forma... Las ideas se agolpan con facilidad, y hoy que las gotas de lluvia se estampan con el cristal todo me lleva a escribir nostálgica, con ese toque trágico de domingo nublado. Un matiz que nunca nadie en la humanidad se podrá quitar en el ultimo día de la semana.
No suenan, pero veo el agua golpear contra mi ventana, ¿cómo se que es real? Podré sacar la mano y sentir el frío de ellas al chocar, pero seguiré sin saber si es real. Solo un leve rincón en mi aturdida mente me grita que lo sé, que todo esto que me hace escribir es de verdad. Se arrastra todo tan suavemente como el lunes que llega, y se tropiezan mis dedos con letras que quizás, no tengan sentido para ninguno de vosotros... Y quizás tampoco para mi, porque son como las gotas de la ventana.
Tendría que llover muy fuerte como para que realmente lo escuchase.