Querida Raquel:
Necesito encontrarte rápido. El corazón está dando un golpe de estado y empieza a controlar el cuerpo entero. El estómago se ha anudado, los pulmones no paran de suspirar. La sangre corre alborotada (suena a un ritmo extraño), la boca está siempre curvada hacia arriba. Las manos lo han dejado todo por un bolígrafo, las piernas se mueven tontas mientras el trasero cambia de posición constantemente en cualquier asiento en el que estemos. El bello se eriza con demasiada frecuencia, el pelo se encrespa de la tensión.
Yo, el cerebro, empiezo a asustarme porque cada vez tengo menos control. Intento trabajar duro y mantener a los demás a raya pero a veces el cuerpo se apaga y los ojos se desvían hacia cualquier parte mientras que se empiezan a pensar cosas que yo no he programado. Tengo miedo, si no consigo establecer la calma de nuevo dejaré de valer por completo.
SOS,