Y si te quito el sueño que no sea de pena sino de vicio,
que griten tus paredes que todo lo que me quieres hacer es sucio,
que me mates en este fuego lento que a tu lado acaricio.
Muerde, araña, aprieta y ensancha,
suelo, mesa, pared o cama,
me da igual si de tu boca el gemido se escapa.
Y si me quitas la ropa que no sea despacio,
desesperación en tu boca, que todo aire entre nosotros sea demasiado espacio,
un ritmo tan loco que en cuanto recuerdo me desquicio.
Gime, grita, retuércete y suplica
pídeme que sea rápida,
pídeme que sea estricta.
Y si me rozas que sea en el precipicio,
cógeme de cualquier manera, de tus manos me gusta hasta el desprecio,
no dejes de mi cuerpo sin saborear ningún resquicio.
Mojados: Sudar, chorrear, salivar,
de lo que me ofrezcas no me quiero privar,
todo lo que me des sabes que lo voy a tragar.
Y si me besas que lo hagas hasta el cansancio,
lo que hay bajo tu ombligo es lo que más codicio,
y mi mayor gusto es notarlo por mi culpa recio.