martes, 5 de enero de 2016

"Me quedan ganas de quererte y tiempo para odiarte."

Así, poquito a poco me transformo,
como una veleta en un día de huracán.
A minutos te quiero, a los siguientes, despacito, empiezo a enloquecer.
Se me juntan las ganas de morderte, las de rajarte,
las de abrazarte, las de tus palabras, las de conseguir entenderte
y como siempre, en mi cuerpo falta espacio para ganas y sentimientos.
Así, poquito a poco me descubro, un poco más insensible y algo más desconectada.
Me voy volviendo piedra, a veces espina para no caer en rosa.
Voy sangrando despacito, despacito me quemo yo...
Así, poquito a poco, como a ti te gusta contarme lo que llevas dentro,
como me has enseñado todos tus recovecos.
Voy esperando despacito, a que vuelvas a pensarlo
Así, sin ninguna intención escondida, ni palabras ni salidas...
Con solo la coincidencia de que todo apunta al norte mientras a mi me gusta el sur.
Tan cálido como mi alma, tan destructor como tu calma.
Cada vez que apareces despacito me enfrío yo.
Así, sin esperar nada en el momento, aparece un alma tan perdida que parece estar alegre.
Voy subiendo el ritmo, esta vez nada es despacito,
recordándome a un olvidado mes de marzo que me mató.
Así, viendo como mis nervios no se calman, que se aferran a su garganta,
a sus letras, a sus madrugadas, a una calidez no esperada...
Despacito me calmo y pierdo el sueño a mi favor.