No serán pocas las veces en las que me odie a mí misma, no, no lo serán.
No serán pocas las veces en las que reniegue de todo lo que me rodea, no, no lo serán.
No serán pocas las veces en las que me crea especial, no, no lo serán.
No serán pocas las veces en las que mi humor cambie en una hora, no, nunca lo serán.
No serán pocas las veces en las que llore arrepentida o avergonzada, no, no lo serán.
No serán pocas las veces en las que de tierna me derrita y declare amor eterno, no, no lo serán.
No serán pocas las veces en las que guerrera apriete los dientes hasta sangrar, no, no lo serán.
No serán pocas las veces en las que mi cuerpo se desconecte y mi mente abandone, no, no lo serán.
No serán pocas las veces en las que me arrastre vengativa, no, no lo serán.
Serán, estas y mil más. Serán todos los estados mentales y físicos que puedas imaginar. Volaré alto, reptaré cual serpiente, saltaré como un gato, escavaré como una lombriz... Todo ello podrá ser en mí, en cuestión de minutos, horas, segundos, días o años. Podrá ser aquello que el azar disponga porque sobre mi humor no tengo nada escrito hasta ahora. Serán aquellos motivos que me calientan la sangre los mismos que me la enfríen.
Podrá... Podrá todo y nada, en un cuerpo grande pero pequeño para tanta sensación.
Podría llamarlo locura, bipolaridad, volatilidad... Pero prefiero llamarlo por mi nombre y mi apellido. Aquel que indica que llego rápido, impacto fuerte, y me desvanezco...