martes, 9 de enero de 2018

Me duele a ti.

¿Qué estado de ánimo es merendar una tila? ¿Cómo puedo calcular la probabilidad de que al girar la cabeza vea tu pañuelo pasar? ¿La de que la primera foto que aparezca sea la tuya? ¿Y la de que esa chica de labios pintados se me cruce por la calle? ¿Qué se hace con los recuerdos que se han convertido en taladros? ¿Cómo se sobrevive a esto? Ahora el día se ha convertido en una sucesión de momentos que me recuerdan a algo. Es jodidamente sorprendente cómo cosas de las que no eres consciente se convierten en abismos cuando no están. Es jodidamente frustrante no poder hacer nada, porque todo lleva un recuerdo escrito.

No puedo beber sidra, no puedo comer pimiento, no puedo ver una manzana, no puedo probar el tofu, no puedo pasar por esa parada de metro, no puedo andar tranquila por la facultad por un "aquí está", no puedo abrir telegram, no puedo tocar el ukelele, no puedo escuchar Sidonie, no puedo animarme con esa canción de reggaetón, no puedo ponerme las botas negras, no puedo masturbarme, no puedo pensar en cuentos, no puedo escribir romántico, no puedo ver instagram, no puedo ver la serie, no puedo hacer los ejercicios de genética que hice con él, no puedo estudiarme la regulación osmótica que le expliqué, no puedo abrir ninguna carpeta sin miedo a que algo aparezca, no puedo ver un beso, no puedo abrir el correo, no puedo ir al campo, no puedo parar de llorar, no puedo... No puedo ni respirar. No puedo dejar de pensar.

¿Qué estado de ánimo es masticar lo más lento posible la lechuga para entretenerme? ¿Cómo puedo calcular el tiempo que hace falta para al menos volver a ser humana? ¿Y el que hace falta para dejar de parecer un zombie en el espejo? ¿Qué se hace con este sentimiento? Es absurdo, pero es lo que tristemente toca.