martes, 19 de junio de 2018

Seamos sinceros

Veo mi pierna, junto a su pierna. ¿Ella no ve mi pierna? ¿Ella no la ve junto a la suya? Veo mi pierna ancha y flácida, junto a su pierna fina y firme. ¿Ella no ve mi vergüenza? ¿Ella de mí no se avergüenza? Veo mi amasijo de carne como pierna, junto a su minúscula pierna. ¿Ella no siente asco? ¿Acaso ella no se da cuenta? Porque yo sigo viendo mi pierna junto a la suya, a cada segundo más grande, a cada segundo con más pena...

Mañana correré. Mañana comeré menos. Mañana haré todo lo posible. Pero mañana no lo hago y sigo con mi pierna igual que siempre. Sigo con la lucha interna y cuando la falda no me entra... Pues me muero por dentro. Me miro en el espejo y esto es todo lo que pienso: siendo sinceros, odio mi cuerpo.