Se nos hace tarde, anochece, y el mundo duerme. Hay una especie de parón en el tiempo y en mi coche. Apago las luces, quito las llaves y comienzan nuestros roces. Tu voz me alegra, me calma y me hierve. Tus manos me matan y me muero cuando me muerdes.
El tiempo sigue pausado hasta el instante preciso en el que salimos del coche. Ahí todo corre. Tenemos por delante toda la noche, pero nos come la prisa y ante tu boca me vuelvo sumisa. Rápido, tómate tu tiempo. Tranquilo, ya eres dueño de mis gemidos. Se me escurre el cuerpo en sudor y la cama se establece como campo de juego permitido. Y por fin, después de años dejamos que el hambre se junte con las ganas en las vueltas sobre las sábanas.
''No me lo creo'', pienso después entre tus caricias calmadas.
''Podría hacer un recorrido'', y con la lengua me juntas la oreja con el ombligo.
''Hazme lo que quieras'', y a mi lado te quedas dormido.
El tiempo sigue pausado hasta el instante preciso en el que salimos del coche. Ahí todo corre. Tenemos por delante toda la noche, pero nos come la prisa y ante tu boca me vuelvo sumisa. Rápido, tómate tu tiempo. Tranquilo, ya eres dueño de mis gemidos. Se me escurre el cuerpo en sudor y la cama se establece como campo de juego permitido. Y por fin, después de años dejamos que el hambre se junte con las ganas en las vueltas sobre las sábanas.
''No me lo creo'', pienso después entre tus caricias calmadas.
''Podría hacer un recorrido'', y con la lengua me juntas la oreja con el ombligo.
''Hazme lo que quieras'', y a mi lado te quedas dormido.