Si tuviese el poder de parar el tiempo hubiese congelado mi historia en el simple momento en el que desnuda apoyaba la cabeza en tu rodilla mientras tu mano acariciaba mi cadera. ¿Que si te echaba de menos? Creo que la respuesta cae por su propio peso... Acoso y derribo, ese ha sido mi estilo y lo necesario para conseguir de tus labios las palabras que quería. ¿Que si tengo miedo? Joder, estoy más que asustada. ¿Que si merece la pena? Lloraría de alegría si pudiera cada vez que veo tu nombre en mi móvil, pero oye, que no puedo ser tan débil.
Si tuviese el poder de teletransportarme, en este mismo instante cambiaría los kilómetros que nos separan por menos de un milímetro. Porque quererte te quiero igual estemos donde estemos, como estemos o con quien estemos, pero ojalá poder quererte esta noche de cerca. Ojalá poder decir, y que me creyeras, que no ha habido día de todo este tiempo en el que no te quiera. Quizá unas veces con más odio, con más resignación, con más pena o dolor... Pero contigo defino lo que es el amor y se me hace gelatina el cuerpo lejos de tu calor. ¿Contradictorio, verdad? Si no me entiendo ni yo. Si solo entiendo de lo que siento en el pecho. Si solo sé que contigo me perdería todas las veces que pudiera. Si solo sé que lo que más me aterra es que me olvides o que tu orgullo, más grande que tu y yo juntos, decida que mejor sin mi, más libre.