miércoles, 19 de septiembre de 2018

Para ella, aunque no quiera.

Me gusta, porque pone los pies en el asiento del coche sin preguntar, porque ya no espera para dar un beso y simplemente me pone una mano en la nuca mientras gira levemente su cabeza. Porque se define como tímida pero parece que le echa valor y cara, que le tiene ganas a la vida. Va y viene, entre dos extremos de amor e ira, siempre poderosa, reina del viento que su roja melena roza. Si pienso en su pelo no me queda verbo para definir el sentimiento, ¿cómo me puede gustar un impedimento? Cuando se me enredan los dedos entre rizos al colarlos camino arriba de su cuello mientras la beso. Dulce presión, y yo me pierdo... Siempre me pierdo, me llena la cabeza de versos que no sé cómo encajar y me encuentro, como niña perdida, repitiendo una y otra vez las palabras ''su pelo...''.