Cualquier cosa que te pueda decir ahora se va a quedar muy larga, o muy corta, depende de quien lo lea y de cuando lo pienses, pero el simple hecho de escribir con música de fondo y teniéndote al lado ya me sirve para escribir. Escribir por escribir, porque hay que comunicar y hay que decir y sentir y volar y crear y soltar y morir y destruir un poco paaaaaaaaaaaaaara, ¿qué? Nada, para nada, pero el segundo café del día ya me ha afectado y noto una presión muy tonta en el pecho que tira del esternón hacia ti con ninguna otra dirección que tu nariz. Qué obsesión más tonta.