sábado, 16 de noviembre de 2019

Cómo distinguir lunares a la hora de merendar.

Una vez te has sumergido en la piel de alguien, te encuentras navegando sin rumbo fijo en un mar de color pálido con zonas misteriosamente marcadas.
A día de hoy tengo la teoría de que los lunares son señales sin instrucciones, pero que deberían acompañarse con un “inserte aquí sus labios y si no vienen con beso, lárguese”.
Yo, formal, más que obediente ante los carteles de dirección, llevo rato observando tu cuello y me ha surgido una duda entre tanta atención que ha llevado a un problema cada vez más intenso: es la hora de la merienda y no sé diferenciar esos puntos que tu dulce piel marcan de posibles manchas de chocolate olvidadas.

Creo que he enloquecido, cualquier persona sensata sabría qué es lo cierto, pero lo siento porque ahora mi persona, de cabeza muy científica, necesita investigar
Necesito pasar los dedos por ellos: todos sabemos, que el calor que produce nuestro fuero interno es suficiente para derretir tan rico descubrimiento. Si lo prefieres busco excusa y me invento que tan solo quiero hacerte cosquillas por el cuello. Pero miento, mi misión es firme. Compruebo la textura en múltiples intentos y tras mucho frotar con disimulo empiezo a creer que lo único que se derrite aquí, cariño, es tu deseo.
Pero por favor, no me puedo distraer: sigo sin saber si son lunares, o chocolate. Así que habrá que hacer alguna otra prueba.

Todos sabemos que el calor que produce nuestro fuero interno es suficiente para derretir tan rico descubrimiento. Pero para mejorar la investigación, ahora añadiremos dientes y saliva ardiendo. Si lo prefieres busco excusa y me invento que tan solo quiero bajarme de tu boca a explorar nuevos lugares donde dar un beso. Pero miento, mi misión es firme. Compruebo el sabor en múltiples intentos y tras mucho saborear los lunares, víctimas de mi delirio, empiezo a creer que lo único que se derrite aquí, cariño, es tu paciencia en este juego.

Así que paremos, terminemos la merienda y ya después nos comemos.