domingo, 3 de mayo de 2020

Clic.

Hago el mismo movimiento que hace una bola de papel al quemarse. Me encojo, dentro de lo ya encogido, hacia dentro, sin poder controlar el hecho de reducir cada vez más mi tamaño. ¿Qué importa la extensión que ocupa mi cuerpo? ¿Por qué se me hace tan importante el volumen que le supongo al espacio?
Despacio, me enrosco, como si pudiese transformarme en una serpiente que arde y desaparece.
Ojalá pudiéseis escuchar las voces al mismo volumen que se reproducen en mi mente.
Hay altibajos perfectos que le imprimen importancia a lo que más me duele.
Espacio, volumen, peso, masa, informe, un cuerpo.
Escucho todo lo relacionado.
Hay que alimentarse.
Hay que saber lo que es alimento.
Todo esto suena demasiado fuerte.
El mundo, silencioso, está gritando.
Tormento.