martes, 5 de mayo de 2020

Perdón por acordarme de olvidarte.

Pido perdón adelantando, sin motivo, que es perdón pedido por adelantado. Porque el perdón que pido, aún no lo necesito, pero lo necesitaré en un futuro no muy lejano.

Perdón por olvidarte, pero me sirve. 

Normalmente, acudía al recuerdo de un libro en el que la protagonista jugaba a un juego: contar cuánto tiempo era capaz de pasar sin pensar en él. Yo también jugaba, pero ya ves, de lo que servía. Jugaba a olvidarte bajo el pretexto de tener que acordarme, y al final, siempre te recordaba. Jugué demasiado, jugué hasta grabarte a fuego en mis fondos.

Un juego de dos, pero sin un jugador. 

Ahora he cambiado el formato de la historia y es un proyecto en solitario. Se me da mucho mejor, y a veces, hasta sale solo. He conseguido pasar de recordar olvidarte, a olvidarme de recordarte. Y ahora, aunque me acuerde, me termino olvidando.

No he ganado aún, pero me he encaminado.