Salgo del vientre de mi madre
y todos la felicitan por haberme parido.
Me dan una palmada en el culo,
lloro,
celebran que estoy vivo.
y todos la felicitan por haberme parido.
Me dan una palmada en el culo,
lloro,
celebran que estoy vivo.
Empiezo a dar mis primeros pasos,
y todos me fotografían y animan.
Voy sin rumbo de unos brazos a otros,
me caigo,
celebran que soy una más que camina.
Consigo articular algunas palabras,
y todos intentan que repita las suyas.
Ni los entiendo, ni me entienden,
balbuceo,
celebran que no sea muda.
Sobrevivo al colegio e instituto,
y todos presumen de mis buenas notas.
No tengo ni idea de qué hacer luego,
me pierdo,
celebran que haya pasado estudiando casi todas mis horas.
Encuentro el “amor verdadero”,
y todos visten de largo en mi boda.
Quizá hubiese preferido vivir de otro modo,
aprieto el ramo,
celebran que no me encuentre sola.
Me dan el título de doctor,
y todos quieren asistir a mi triunfo.
Ahora sigo sin tener ni idea de por donde seguir,
me estanco,
celebran que sepa mucho de “aquello de lo que me ocupo”.
Llegó el momento de que me jubile,
y ya no queda casi nadie aquí.
Me gustaría compartir el resto de mis días,
estoy aislada,
nadie celebra que he superado el reto de vivir.
Me gustaría compartir el resto de mis días,
estoy aislada,
nadie celebra que he superado el reto de vivir.
Este es el premio que obtenemos,
y nadie entiende muy bien para qué.
Tengo una medalla colgada al cuello,
me pesa,
no entiendo el motivo por el que me esforcé.