El roce de una piel contra otra piel puede no significar nada, o puede significarlo todo. Es la intención y son los dueños de ambas superficies los que deciden el significado en el momento. Un vez decidido, se comunica con los ojos, con una sonrisa, o simplemente modulando la intensidad del contacto: una risa disimulada con un dedo que se acerca mucho a la zona delicada, unos ojos serios pero acompañados de unas uñas que se clavan... Un sin fín de combinaciones posibles, pero mi cuerpo solo tiene una respuesta ante el tuyo:
Se activa.
Y tiembla.