miércoles, 16 de junio de 2021

La tormenta me ha desvelado.

 Es de noche y aun así el cielo se ha empeñado en iluminarse. He tenido que cerrar la ventana porque mi cama empezaba a mojarse, pero mis ganas son de salir a la calle a bailarle a la naturaleza. A hacerle honor al trueno, al relámpago y a mí misma: al rayo. A entrar en comunión con los elementos mientras estos se revuelven furioros recordándonos que ellos siempre ganan...

Porque podremos creernos los reyes del mundo, volar a otros planetas, alterar la genética, estudiar el tiempo... Pero no podremos alcanzar la magia que da un cielo en una tormenta de verano. Ni las sensaciones que asaltan la cabeza cuando, tras todo un dia en calma, superando las horas aburridas y luchando por derrotarlas, llega la electricidad salvaje a alterarnos el descanso y obligarnos a encender velas que ni recordabamos..


Se cuela el olor a lluvia por las grietas de mi casa,  me abraza con gesto amable mientras fuera todo lo arrasa... La doble cara de la vida. Que mientras dentro amaina, fuera nunca escampa.