jueves, 9 de septiembre de 2021

Hasta er coño.

Quizá me recordéis, y quien dice recordar dice "quizá hayáis visto vídeos anteriores", de poemas o textos cursis, tristes, empalagosos, intensos o alegres. Palabras en las que me deshacía en amor y proclamaba que no me cabía en el pecho el corazón por tanto sentimiento. Frases con intención de ser preciosas, tan preciosas como los destinatarios a las que iban, porque el mundo era tán precioso... Pero hoy no, hoy estoy hasta el coño. Desde este mismo instante voy a llenarme a boca con un "os odio" y es que a cada día que paso pensando en la humanidad, menos la soporto.

Odio a las personas que hablan y hablan y hablan sin preguntar nada y cuando tú intentas añadir algo a la conversación te atropellan con su charla sin pausa. Quizá en la escuela no les caló el tema en el que se diferenciaba el monólogo de la conversación. 

Tampoco soporto a la gente que te dice "eres muy guapa, pero si te maquillases, peinases, depilases y pusieses sujetador estarías mucho mejor". Y se excusan con que la apariencia no importa, pero que si te sales de la norma, adiós. 

No soporto a los que odian Francia, la pizza con piña, la tortilla sin cebolla, la Cruzcampo y cualquier cosa que en verdad les da exactamente igual, pero estiran infinitamente el chiste de odiar por odiar. 

Ojalá desapareciesen de la tierra las personas que gastan el agua fría de la nevera y no la rellenan, los que gastan el papel higiénico y no sienten la empatía suficiente como para hacerle la vida más fácil al siguiente que vaya a cagar. Los que no usan la escobilla del váter en los baños públicos y también a los que con la escusa de mear de pie, dejan de saber lo que es la punteria. También todo señor o señora mayor que te mira con desaprovación en el metro pero luego se cuelan sin miramiento o son capaces de asesinarte si amenazas con quitarle su asiento. "La juventud es muy maleducada", pues sí señora, así que váyase usted a la mierda.

Podrían irse a tomar por culo los que idearon las prácticas no remuneradas, la idea de que acabes la carrera y no te cojan porque "te falta experiencia", las ofertas que piden carta de motivación, y por qué no, todos los que dijeron que después de la vida universitaria el mundo laboral te lo pondría mucho mejor.

¿Que a quién más odio? A los que llegan siempre tarde, a los que se excusan con un "es que soy así", los que comen con la boca abierta, los que no usan auriculares en el transporte público para escuchar su puta música y a los que antes de que hayas visto la serie te cuentan con una sonrisa el final. En resumen: odio a la gente, sin más.