viernes, 12 de noviembre de 2021

Mucho o poco tiempo.

 Una hora sin dormir, dos horas sin dormir, tres horas sin dormir...

Escuchar de fondo la lavadora, verme reflejada en el cristal de la ventana. Ver, por la bondad de una lámpara. Estar enfadada con el techo por contarme siempre la misma historia. Que llegue mañana con la sencación de siempre, la idea de que no pasa nada. Querer cambiarme el color de uñas intacto porque de pronto me cansa. Rascarme la nunca, pensar que tengo que dejar de rascarla y volver a hacerlo.

 Una hora sin dormir, dos horas sin dormir, tres horas sin dormir...

Recordar que hace un par de días pasé un día muy bueno y querer que vuelva, sabiendo que tan solo es un recuerdo. Descruzar y cruzar las piernas porque la circulación sanguínea me flojea. Observar cómo una araña de tamaño considerable desciende rápida por un hilo invisible hacia mi mesa. Dejarla desaparecer creyendo que ya no existe problema.

 Una hora sin dormir, dos horas sin dormir, tres horas sin dormir...

Tocarme el puente de la nariz quedándome en blanco. Rasgar el lápiz en la libreta intentando no quedarme en blanco. Poner los ojos en blanco. Desgraciadamente llegar a la mente en blanco.

Pero sigo despierta, pero sigo quieta. La definición de "mañana" parece que no llega. 

 Una hora sin dormir, un día de ansiedad, una semana sin querer pensar, un mes con la constante amenaza de llorar. Mucho tiempo resumido en un verso mientras el reloj sigue con su lento: tic, tac...