viernes, 12 de noviembre de 2021

Un día un pez.

Un día un pez decidió salir del agua y por el efecto dominó yo ahora tengo responsabilidades y muchas cosas que no entiendo. El por qué de haber tenido que nacer humana y lidiar cada mañana con todo esto: madrugar, decidir si el desayuno es la comida más importante del día, eligir la ropa adecuada para cubrir esta forma física, trabajar, descansar, cumplir la función de relacionarme con el medio, quizá también la de reproducción, madurar, crecer, madurar más, pensar sobre el verdadero sentido de madurar, seguir trabajando porque el dinero se va, existir, pensar, preguntarme sobre la existencia, preocuparme sobre la muerte y morir.

Si yo hubiese nacido pez, simplemente me dedicaría a flotar y a comer. O quién sabe, quizá me quejaría como se quejan los peces de lo duro que es nadar a contracorriente; de lo malas que son esas redes. Pero la vida es vida, sea quien sea el que la cuente: el único truco es soltar amarres y seguir adelante.