Por cada minuto que rompo en nuestra distancia
se crea un kilómetro entre la coherencia de las circunstancias
y los sistemas internacionales de medida se quedan obsoletos
porque aún uno dentro del otro
estamos demasiado lejos.
El espacio interpuesto sería lógico si hablásemos de iguales
no de dos direcciones que corren hacia el mismo lado
una persigue a otra
otra solo continua.
Aún así me empeño en acelerar
más de lo que mis huesos permiten
pero mejor que se rompan a soportar la lejanía.
Y poco a poco me quedo sin palabras
a la vez que me lleno de culpa.
Y poco a poco me quedo.
Sola, a lo lejos.
Culpa.